miércoles

Vacío.

 "Nada va haber ente la nada y tu."
A. González
Quisiera escribir un poema, largo como la distancia entre el sinfín mediocre de un abismo
y el negro de tus ojos.
Podría hablar del frescor de las fresas en abril, lluvias para otros.
O del frío ensordecedor de las sábanas mojadas por el sudor de una noche de sábado
en la que la barra sirve de celestina entre mis caderas y los labios de algún perdido
como yo... Podría,
podría y así pasan
las horas.
Pero me quedo sin palabras. Los poetas llenarían la carretera entre Madrid y Albacete
de versos,
yo suelo llenarla de sueño y hambre, de esperanza maquillada de lujuria, a veces, cuando llego a la Estación Sur,
y de pesada melancolía cuando subo a otro autobús destino Castilla con las manos llenas de nada.
Nada, y más nada.
Besos llenos de nada, palabras llenas de nada, miradas que... Nada.
¿cómo puedo hablar de la nada si no hay nada que decir?
Te escribo una carta en blanco,
mientras me observas, desde muy lejos ya, y musitas sonrisas que terminan
entre la nada y tu perilla.
Preguntas:
- ¿Algo más que añadir?
- Para decir adiós, mejor nada...
Buenas lunas, señor.

A I. Escribano. Por aspiraciones frustradas...