viernes

Está esa nada

que es noticia en los periódicos,

que sube y baja,

y da vueltas como un carrusel,

que parpadea imitando a un semáforo

y toca el claxon de los coches.

Pero de nuestra nada nadie habla:

hay noches, sin embargo, que duermo en portales

y ceno palabras vacías en trenes perdidos

en una ciudad fría a la que llegué

menos orgullosa que caliente,

en una ciudad que se ríe de nuestra nada,

que se ríe de las huidas y los retardos

de los que fingimos ser valientes.