lunes

Las palabras se pronuncian como cuchillos
que apuñalan un cielo
que se resquebraja como el vidrio.
En esta habitación habita el frío.
El reflejo se ahuyenta del espejo
si le muestra esa vida hecha añicos.
La música del reloj se vuelve una canción fúnebre
y las rosas mueren sobre las flores marchitas,
ya ennegrecidas, rosas que se vuelven polvo.
Llueve sobre los insomnios y se mojan las sábanas.
Los ojos que una vez eran de hierro
ahora son los de un niño perdido.
Los labios que una vez cantaron al sol
ahora callan el silencio.
Las cartas, ya cenizas,
son el informe de la ausencia
que precede al final de una guerra.