Esta mañana volvió a llover.
Me he cansado de escuchar los gritos tiranos
de las gotas que quieren derrumbar
nuestra casa de barro.
Te he dejado las buenas noches
en la nevera, por si quieres cenar.
Habría que incendiar la ciudad
y todas las canciones con ella.
Este desastre solo es una montaña
de mentiras pegadas con saliva
e insomnio. Apuñalamos a la verdad
y para curarla le pusimos tiritas.
Se desangró.
Hay fuegos artificiales, aplausos,
luces que nos señalan la salida,
asuntos por cerrar.
Cariño, esto es una maldición:
ni dios quiere dejar el juego
ni quiere bajar el telón.
"Te he dejado las buenas noches
ResponderEliminaren la nevera, por si quieres cenar."
"Cariño, esto es una maldición:
ni dios quiere dejar el juego
ni quiere bajar el telón."
Qué poema más increíble. Tienes madera, Inde. No he hablado tan en serio en mucho tiempo. Como ya sabes, te sigo a cada paso (tarde más o menos).
Un fuerte abrazo :)
Hermoso. ¿Preparada para el lunes?
ResponderEliminarYa es tarde para exiliarse, ¿no? Jajajaja. ¿Decidiste ya cuáles?
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