domingo

A día de hoy, el cielo sigue sobre nosotros,
las personas de esta ciudad se miran los zapatos al caminar
los perros ladran por el día, y las cabinas 
de teléfono chirrían cuando la noche ya no es noche.
He buscado el olvido en cada portal, en cada estación
y todos esos lugares eran una mentira de los mapas.
El mayor de los miedos se cumplió: sonó un adiós 
y el cielo no se rompió en añicos.
A día de hoy, llueve y no llueve en esta casa
las goteras anidan como pájaros en nuestra cabeza
las hojas de los cuadernos mancharon de tinta
todo lo que aún estaba limpio
y nos arrancaron las palabras piel por piel, entraña por entraña.
Sé que no fue por ti, pero había que buscar un culpable.

Y ahora qué voy a hacer,
ahora que sé que el final sigue siendo el fin
y que, a pesar de lo que creímos,
el cielo, y las gentes, y los perros, y las cabinas,

y el mundo… El mundo seguirá ahí. 

2 comentarios:

  1. Es precioso. De verdad que lo es.

    El amor a veces pasa, pero la vida seguirá allí... y la forma en la que lo cuentas deja una sensación de añoranza y de vacío muy claros. Me encanta que hayas vuelto a las andadas, y espero poder seguir disfrutando de tus poemas por mucho más tiempo :)

    ¡Un abrazo grande!

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    1. Ya te dije todo lo que podía decirte. Con ganas de leerte hoy estoy. Un abrazo, Marina :)

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