Rezo a Dafne rogándole ser un árbol,
sonríe llorando flores:
-ya lo eres. Ya son tus ojos madera podrida.
Ya has echado raíces en una agonía,
ya fluye en tu boca la savia ácida.
Árbol triste,
lleno la casa de laureles
mientras tú trepas por la muerte-
Y ríe,
y llora,
y canta,
y con sus hojas inunda jardines verdes.
-No hay paz en la belleza.
No hay pena en los colores.
Tú laurel, yo hedera.
Mata quien no muere.
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